Olvidé los viernes de Yield Bar. Olvidé nuestros planes
para incendiar el mundo. Olvidé las canciones sobre tu piel. Olvidé tus ojos
debajo de la escalera. Olvidé los sueños en un hotel. Olvidé tu desnudez en un
espejo, tu ropa en el silencio y tu suave cuerpo mientras amanecía. Olvidé tus
besos en un taxi. Olvidé tu locura en un vaso vacío. Olvidé el mundo en un
cigarrillo. Olvidé mi juramento en tus labios. Olvidé las esperanzas cuando bailábamos.
Olvidé que el universo me avienta una sonrisa de cocaína. Olvidé olvidarte en
mis pastillas. Olvidé lo que se siente ser Dios por un segundo.
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lunes, enero 26, 2015
domingo, agosto 03, 2014
Invierno de Lima
Lo peor de discutir es que siento que me olvidarás como
olvidas la navidad en julio. No me gusta decir adiós, porque Dios nunca está de
mi lado. Este no ha sido mi día, ni mi semana, ni mi mes, ni mi año… tal vez ni
mi vida.
Lo peor de no verte es que a veces pienso que no existes.
Me estoy volviendo loco, y tengo pruebas de tres clínicas distintas en Nueva
York. Cuando te siento cerca, solo quiero abrazarte y echarle la culpa al
invierno de Lima o al Jagermeister con Coca Cola de Luz Roja.
Lo peor de todo es que solo quiero ir a tu casa y verte vestida
con tu pijama amarilla de felpa, escuchar a Cherub mientras me cuentas tus
ideas para una próxima sesión fotográfica. Me gusta cuando te quedas somnolienta
en mis brazos, y el silencio secuestra la habitación. Te quiero porque entiendes
la soledad tanto como yo, porque estás tan herida como yo y porque en el fondo
tienes tanto miedo como yo.
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